Conversando con Orígenes
Una Teología Cósmica
Hace poco leí De los Principios de Orígenes1 y honestamente tengo una conclusión: Orígenes es digno de un anime. Vivió aproximadamente entre el 185 y el 253 d.C., en una etapa donde la teología cristiana todavía estaba intentando organizar su lenguaje. Aunque excomulado años después, no contradice directamente la ortodoxia nicena. Sus propuestas son exóticas, sí, pero tampoco las eleva a dogma como Valentín y los gnósticos. Deja al creyente pesar. Eso lo vuelve fascinante. Es un erudito, es pastoral, y aunque toma herramientas filosóficas de su época, no se siente sincretista como Clemente de Alejandría (Quien por cierto, no me cae bien).
Tiene una teología extremadamente cosmológica y elevada. Me tomé la libertad de categorizar y comentar algunos de los temás de su obra.
Sobre la libertad humana
Es interesante leer cómo aborda el problema de la libertad humana.
“Dios conoce de antemano los actos libres de cada hombre, sin que sea la causa de ellos”.
Es una resolución puntual y excedente al debate entre determinismo y libre voluntad. Me emociona pensar que el debate alrededor de Romanos 9 ya estaba ocurriendo más de un milenio antes de Juan Calvino. Orígenes usa el endurecimiento del corazón del faraón para rechazar la idea de naturalezas esencialmente perversas o inferiores:
“Del mismo modo, las obras maravillosas de Dios se realizan también como si fueran lluvia, mientras que los diferentes propósitos son, como si dijéramos la tierra cultivada y la tierra abandonada, pero sin olvidar que la naturaleza de la tierra es la misma”.
Lo duro no puede ser endurecido, el corazón de faraón no era “de otra esencia”. Era de la misma naturaleza humana. El endurecimiento es, en parte, consecuencia de su propia voluntad. Y aun así, no elimina la responsabilidad humana, por el contrario; sustentado en los salmos: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican…” 2 reconoce el favor de Dios sin negar la tarea humana.
Sobre las Almas
Aquí Orígenes se vuelve absolutamente extraño. Especula que la condición actual de las almas podría ser consecuencia de un mérito previo, una especie de preexistencia.
“Es, por tanto, posible entender que anteriormente hubo también vasos racionales, limpios o no… y que, por consiguiente, cada vaso, según la medida de su pureza o impureza, recibió un lugar, o región, o condición de nacimiento…”
Se especula que la condición y variedad presente en las almas, es consecuencia de un mérito previo. (¡Muy a tono de la mente oriental!)
Sobre la Economía y el Conocimiento
Orígenes distingue entre “ver” y “conocer”. Ésta diferenciación es fundamental para poner en perspectiva nuestro acercamiento a Dios, entender la obra de Jesus, y resuelve posibles contradicciones, a la par que nos encamina en una potencial obra contemplativa.
“Por consiguiente, como de la naturaleza incorpórea e invisible no se dice propiamente que ve ni que es vista, por eso no se dice en el Evangelio que el Padre es visto por el Hijo, ni el Hijo por el Padre, sino que son conocidos”.
Me atrevería a argumentar, que si Dios no es un objeto físico que pueda ser visto, es una realidad inteligible. Y considerándo las palabras del Erudito “El título de Omnipotente Dios no puede ser más viejo que el de Padre; ya que es por el Hijo que el Padre es todopoderoso”. Dios solo puede ser conocido económicamente.
La esencia divina, excluida de sus hipóstasis, permanece incognoscible. Aunque partiendo de aqui, me resulta una incógnita digna de ciencia ficción, si el Logos sostiene el universo entero, ¿cómo pudo habitar en un cuerpo humano sin abandonar el cosmos? Orígenes responde: “arrancado del Padre o constreñida y circunscrita dentro de la brevedad del cuerpo, sin que pudiera operar en otro lugar alguno”. Inmediatamente me recordó a la idea de Atanasio de Alejandría: “Él no estaba encerrado en el cuerpo… antes bien, él mismo contenía todas las cosas”3.
Sobre la Apocatástasis
La construcción de una teoría de restauración universal es congruente y peligrosamente consistente. El fin perfecto de todas las cosas es la restitución.
“La bondad de Dios en Cristo, llevará a todas sus criaturas a un final; hasta sus enemigos serán conquistados y sometidos […] Cuando se dice que los enemigos son sujetos al Hijo de Dios, hay que comprender que la salvación consiste en la salvación de los conquistados y en la restauración de los perdidos […] Porque el nombre sometimiento, por el que nos sometemos a Cristo, indica la salvación que proviene de Él.”
¿Qué significa la salvación de todas las cosas? Que cada quien imagine. Por otro lado, aunado a eso, la existencia posterior a este evento puede ocurrir, según Orígenes, en los siguientes modos (no voy a negar que todo éstoentra en terrenos peligrosísimos).
Etérea incorporabilidad, las almas en un estado ligero.
Singularidad espiritual, las esencias unidas en una especia de “instrumentalización espiritual”, donde Dios es en todo y todos.
Habitación en otros mundos. La continuación de la vida en una nueva dimensión.
Aunque, de nuevo no se impone como dogma, sí especula radicalmente.
Por otro lado, si consideramos la idea de creaciones continuas, identificamos que no propone exactamente un eterno retorno nietzscheano, sino una sucesión de edades y consumaciones cósmicas “después de este siglo… habrá otros subsiguientes”, sustentado en versículos como el siguiente“para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”4 , a mi parecer Orígenes teoriza demasiado.
Sobre la Intepretación de las Escrituras
La hermenéutica de Orígenes probablemente sea una de sus contribuciones más importantes. La Escritura tiene tres niveles:
Cuerpo, sentido literal e histórico
Alma, sentido moral y edificante.
Espíritu, sentido profundo, simbólico y cristológico
No todos leen la Escritura al mismo nivel; el crecimiento espiritual permite percibir sentidos más profundos.
Finalmente, destaco ante todo, que Orígenes no es dogmático, aun en sus aseveraciónes más polémicas, reconoce su proposición como especulación potencial, y libera al lector para discernir por sí mismo su criterio.
Orígenes. (2018). Obras escogidas de Orígenes: Tratado de los principios (A. Ropero, Ed., Colección Patrística). Editorial CLIE.
Salmos 127: 1 RV1960
Atanasio, Oratio de incarnatione Verbi, 8, 2-3 (Sources Chrétiennes 199, 290-292, 18-30).
Efesios 2:7 RV1960



Me encanta cómo lees a los padres, con ese interés y esa agudeza.